martes 13 de mayo de 2008

Salmón

Algunas cosas marchan bien. Progresan. Se corrigen los errores. Otros asuntos están mal y todo apunta a que no van a cambiar. Luego hay casos en lo que no podría decirse que la cosa esté mal del todo, pero que una mejora vendría estupendamente. Vamos a ver tres ejemplos clarísimos para demostrarlo.

Un problema que teníamos, y estamos poco a poco dejando atrás, son los nombres terroríficos de algunas mujeres. Ya casi ninguna se llama Soledad, Dolores o Angustias. Era una cosa triste que se ha enmendado. Ahora los jardines de infancia y los colegios contienen nombres un poco más alegres. ¿Se pueden ustedes imaginar a una viejecita llamada Angustias de niña? Yo no puedo. Me imagino un cuerpo de niña con cara de señora mayor. Menos mal que se ha solucionado, porque la cosa estaba yendo por un camino muy peligroso en el que las compañeras de nuestras hijas podrían llegar a llamarse Accidente, Abatida o Desvanecimiento.

Como ejemplo de algo que está mal, y que no se le ve un final, es la manía de usar actores famosos para hacer anuncios. Cuando las empresas quieren vender mejor sus productos deberían contratar a personas que puedan conseguir convencernos como si sólo quisieran aconsejarnos. Muchos contratan actores desconocidos para la tarea, pero los hay que no. Los hay que contratan actores conocidos, y esto conlleva desconfianza. Si todos sabemos que son actores, somos conscientes de que esas personas se ganan la vida interpretando un papel y escenificando sentimientos que realmente no sienten. Un actor está capacitado para hacernos creer lo que no existe y esto lo sabemos, por lo que no tiene sentido que busquen la empatía en cosas tan personales como la compra que debemos realizar.


Por último, algo que no está mal pero podría estar mejor. Conducir nuestro coche escuchando música es algo a lo que nos hemos acostumbrado y a lo que no exigimos más. Vamos en el coche cantando nuestras canciones preferidas tan ricamente. Pero aquí les presento la mejora que parece que no se le ha ocurrido a nadie. ¿Por qué no hacen un sistema que haga que la voz del cantante suelte un gallo cuando hay un bache? ¿No estábamos cantando juntos? La música es una experiencia muy personal cuando la letra nos gusta. Sentimos estar haciendo un dúo junto a nuestro artista mimado. Pero cada bache es un bofetón de realidad, una especie de "chaval, que estás solo en la carretera". A cualquier cantante le trastocaría la voz un bache a 100 km/h, por lo que no es tontería exigir una tecnología que ayude a esta comunión musical.

3 comentarios:

KlinKlan dijo...

Hay una cosa que con urgencia hay que cambiar. El hecho de que la gente siga llamando "jardín de infancia" o "guardería" a los lugares donde los profesionales de la educación infantil forman, educan, enseñan y desarrollan en todos los ámbitos intelectuales a los pequeños, aparte de cuidarlos. Sino así pasa que luego a los padres parece no importarles que la "guarderia" a la que llevarán a su hijo en los próximos años (si nadie lo para) no vaya a tener patio, haya más de 20 niños por profesional, no tengan medios, y los profesionales dejen de tener carrera universitaria para pasar a valer con un simple título nivel "CEAC". Esto es mucho más grave de lo que parece. Se van a exigir más requisitos por abrir un centro veterinario que una escuela infantil. Lógico. El que quiera peces que se moje el culo y busque en google (es un buscador nuevo).

Airos dijo...

Esta lucha que usted propone sería más eficaz si nos comunicara cómo le gustaría que se llamara a las guarderías de ahora en adelante. Lo digo porque "lugares donde los profesionales de la educación infantil forman, educan, enseñan y desarrollan en todos los ámbitos intelectuales a los pequeños, aparte de cuidarlos" queda muy largo. Si no le conociera pensaría que es usted tipógrafo.
Me da a mí en la nariz que su protesta es comparable a aquellos que sostienen que los barrenderos deberían llamarse técnicos urbanos en reordenación sostenible de subproductos derivados.
Ah, y yo fui a una guardería y no he acabado mal del todOOOOOOOOOOaagggghhhBRLLLL.

Reverendo Smith dijo...

Ahora todo encaja, doña Concha.

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